San Bartolomé de Ucero

 

Nombre: San Bartolomé de Ucero, Herreros y Nafría.

Sobrenombre: San Bartolo,  para muchos otros el convento templario de San Juan de Otero.

Municipio: Ucero, Herreros y Nafría.

Bisbado: Burgo de Osma.

Época: primer tercio del siglo XIII.

Patrón/a: San Bartolomé, 24 de agosto, día en que se celebra una concurrida romería en la que participan todos los pueblos de los alrededores.

Advocaciones: La capilla occidental dedicada a la Virgen de la Salud y la capilla meridonal al Miserere o Santo Cristo (retablo procedente de las ruinas de la fortaleza de Ucero).

Mapas

 

Elementos destacados

El rosetón pentalfa

El pórtico meridional

Claves aúreas

Otros detalles

Cronología

Una bula del papa Alejandro III, fechada el 10 de octubre de 1170, indica que en la diócesis de Osma la Orden del Temple tenía el convento de San Juan de Otero. La problemática surge cuando se trata de establecer su ubicación. Los cronistas Loperráez, Argaiz, y poco antes del 1772, el capítulo del cabildo habla ya de un origen templario de la ermita y de la propiedad del obispado desde el sigloXV. Así lo recoge el geógrafo Tomás López en su mapa de Soria.

Por lo tanto, el convento templario de San Juan de Otero ha de ser anterior a la muerte de Fernán Núñez. El cronista Gil González Dávila (1618) da noticia de que los templarios ya estaban en el el obispado de Osma sobre el año 1150.

Según el historiador local Alejandro Aylagas Mirón, fue Alfonso I el Batallador el fundador de la villa de Ucero. Tras el fallecimiento del rey aragonés en 1134 este territorio pasó a Castilla con Alfonso VII.

Tras la muerte del último caballero templario, Fernán Núñez de Fuentearmegil, estalla la disputa entre la nobleza de Calatañazor y el obispado de Osma por las tierras inmediatas al entorno de la ermita y a la fortaleza de Ucero.

Para el obispado de Osma las tierras del señorío de Ucero eran un plato más que apetecible, además de ser un lugar de control estratégico muy importante. Finalmente el testamento de Juan García de Villamayor, tras una más que sospechosa compraventa el 23 de mayo de 1302, hace que estos territorios y con ellos, San Bartolo, pase a manos del obispado de Osma. El toponómino que aparece en esta transacción es Utero. Es curioso también señalar que el obispo Juan de Ascarón tuvo que batallar contra Juan Fernández de Padilla, señor de Calatañazor y pariente de maestres calatravos para conservar el señorío de Ucero. ¿Por qué tanto interés por parte de los calatravos por recuperar el lugar?

 

Toponimia

Bartolomé fue uno de los Apóstoles de Jesús. Su nombre (en griego Βαρθολομαίος) procede del patronímico arameo bar-Tôlmay, "hijo de Tôlmay" o "hijo de Ptolomeo". Es mencionado en los tres evangelios sinópticos, siempre en compañía de Felipe (Mateo 10:3; Marcos 3:18; Lucas 6:14). En el Evangelio de Juan, donde no aparece con el nombre de Bartolomé, se le ha identificado con Natanael, que también es relacionado siempre con Felipe.

Según el Evangelio de Juan, Natanael fue uno de los discípulos a los que Jesús se apareció en el Mar de Tiberiades después de su resurrección (Juan 21:2). Según los Hechos de los Apóstoles, fue también testigo de la ascensión de Jesús (Hechos 1:13).

Según una tradición recogida por Eusebio de Cesarea, Bartolomé marchó a predicar el evangelio a la India, donde dejó una copia del Evangelio de Mateo en arameo. La tradición armenia le atribuye también la predicación del cristianismo en el país caucásico, junto a San Judas Tadeo. Ambos son considerados santos patrones de la Iglesia Apostólica Armenia.

En el arte suele representársele con un gran cuchillo, aludiendo a su supuesto martirio, según el cual fue desollado vivo. Por esta razón es el patrón de los curtidores.

También se le representa sujetando con una cadena a una diablesa. El origen de este símbolo puede ser doble: 1º en los evangelios apócrifos, San Bartolomé requiere a Cristo resucitado que le muestre al maligno "Belial", después de habérselo mostrado, Jesús le indica "Písale la cerviz y pregúntale"; 2º según la tradición, expulsó a un demonio, denominado Astaroth, de un templo donde éste vivía dentro de una estatua. San Bartolomé demostró la ineficacia de la estatua, que decía curar las enfermedades, expulsó al demonio y consagró el templo a Jesús.

 San Bartolomé era uno de los pocos santos que honraba alto la Orden del Temple, como así lo indica el artículo 78 de la Regla establecida por San Bernardo de Claraval. Ese día era de ayuno obligado. Hay otros diez lugares en España con enclaves templarlos donde aún se festeja a San Bartolomé.

Para Florentino Zamora Luca en sus estudios sobre los templarios y Ucero señala que el enclave de San Juan de Otero de la bula papal de Alejandro III debe corresponder a un otero, y lo encuentra en el cerro de Villavieja, junto a la fortaleza de Ucero. Allí aún se pueden visitar unos antiguos restos de una iglesia.

Por otro lado, Zamora Luca advierte que el cronista calatravense Rades y Andrada se equivocó al ubicar a San Juan de Otero a tres leguas de Soria, en el cerro de San Juan.

Sin embargo es el mismo Rades el que aporta un dato fundamental: el nombre de un templario que lo fue de San Juan de Otero y que luego se hizo calatravo y a la muerte del cual se desató un pleito entre estas dos órdenes militares para hacerse con los bienes de su testamento y con el control del lugar. Pues bien, dicho templario era natural de Fuentearmegil, a unos escasos 6 km de San Bartolomé de Ucero, su nombre era Fernán Núñez de Fuentearmegil.

 Para la opinión de Ángel Almazán, la creación del señorío de Ucero sobre el 1220, forzaría a los templarios a abandonar la Villavieja para "trasladarse al corazón del Cañón del Río Lobos. Así el convento de San Juan de Otero pasó a ser esotéricamente otero derivado de altarium, es decir, altar, pues la nueva ubicación ya no tenía una función exotérica sino iniciática". (op cit. Templarios, Sanjuanistas y calatravos en Soria)

 Por otro lado, para Juan García Atienza, San Juan de Otero ha sido confundido con San Bartolomé de Ucero. El estudioso soriano, Clemente Sáenz lo sitúa entre Matute de la Sierra y La Rubia, por las estribaciones de la sierra del Almuerzo, allá donde la tradición ha situado el fatal desenlace de la historia de los Siete Infantes de Lara. Para Clemente Sáenz el lugar fue desde su fundación sanjuanista.

El canónigo Vicente Núñez Marqués contaba que "por los pueblos próximos a esta ermita se conserva la tradición de estos valientes caballeros Templarios. Yo, en el año 1913, pude saborear el ingenuo relato salido de los labios de un anciano residente en Aylagas. Me hablaba de cosas fantásticas; de la riqueza de aquellos monjes; de encamtamientos del próximo castillo de Ucero; de zahoríes, de las tentativas que se habían hecho por algunos audaces vecinos de los pueblos para subir a cuevas inaccesibles, metidos en un cesto pendiente de una maroma, en la búsqueda de fabulosos tesoros escondidos en las grietas de las rocas en el tiempo de la extinción, de cuyas tentativas él había oído de sus antepasados en las crudas noches de invierno al amor de la leña del enebro que ardía en las cocinas de campana; pero nunca me dijo algo que pudiera mancillar la honestidad de aquellos religiosos; lo cual demuestra que, si en otras naciones fueron culpables, en España no lo fueron.

La primera referencia documental que se tiene de esta población data del año 1157, con el topónimo Uzero. En el año 1212 un caballero de Ucero participa en la batalla de las Navas de Tolosa. Es durante estos años cuando se produce la creación del señorío de Uzero.

 

Tipologías

Románico tardío con elementos protogóticos, como la portada meridional o la bóveda del ábside. Posible escuela aquitana por la factura de algunos lapidarios y otros elementos simbólicos. Se puede hablar de ermita de formas cistercienses por muchos de sus elementos como los arcos torales, las columnas interiores, el tallado del paramento, la bóveda gótica y su engarze con el arco fajón del presbiterio como en las abaciales de los monasterios de Santes Creus, Veruela y Poblet.

Para Gaya Nuño la estilización del templo corresponde al primer tercio del siglo XIII, Martínez Frías estima que los "es muy posible que los trabajos no concluyeran antes de los últimos años del primer cuarto de esa centuria", mientras que Nuño González considera que la iglesia, a excepción del pórtico meridional, "está hecho en el mismo momento, con toda probabilidad ya dentro del siglo XIII, como parece demostrar el abovedamiento del ábside", y la portada a medidos de esa centuria, siendo el único, como nos recuerda Ángel Almazán, en señalar esto.

Para Martínez Frías "la cubierta del ábside se despega ya del patrón románico, pues la bóveda de horno, al igual que en San Juan de Rabanera, ha sido sustiutida por una bóveda de ogivas, aunque aquí no se emplean gallones, como en la bóveda soriana, sino plementos apuntados. Los nervos, de perfil triangular, imita a una cúpula gallonada. Estos arcos arrancan de capiteles tipo cisterciense, con hojas planas, adaptadas al cuerpo del capitel, y que, en la parte superior del mismo, forman los consabidos crochets. Los capiteles descansan, a través de un cuerpo troncocónimo, en ménsulas constituidas por rostros humanos de factura goticista".

Desde aquí añadiríamos que las ménsulas con rostros de factura goticista serían las del ábside, los rostros de un hombre y una mujer (al estilo de las que se pueden observar en el monasterio de Irache), no así los rostros del resto de ménsulas (correspondientes al apendriz, al compañero y al maestro), de factura ovoide y hierática, más propia de una época románica anterior.

El aparejo, de gran calidad, está formado por lienzos de sillares calizos con aparato isodómico, muy regular y con un tallado preciso y de gran calidad.

San Juan de Rabanera.

Santa María de Tiermes.

 

 

 
 

 

 

Visitas

Visitas y horarios

La ermita permanece abierta desde mediadios de Marzo a mediados de octubre. El horario es de las 10:00 a las  15:00 horas y de las 17:00 a las 19:00

 

Enlaces de interés

 

Bibliografía

Bibliografía

GAYA NUÑO, Juan Antonio: "El arte románico en Soria. Soria". Ediciones CSIC, 2005.

AYLAGAS MIRÓN, Alejandro: "La ermita templaria de Ucero". Soria, Gráficas.

RADES, Andrada: "Crónica de la Órden de Calatrava" (1572 folio 16 v).

ALMAZÁN de GRACIA, Ángel: "Templarios, Sanjuanistas y calatravos en Soria". Sotabur, Soria, 2005; "Esoterismo templario", Sotabur, Soria, 2005.

GARCÍA ATIENZA, Juan: "La meta secreta de los templarios". Martínez Roca. Barcelona. 2001.

RAMÍREZ, Teodoro: "San Juan de Otero. Iglesia de los templarios" Recuerdo de Soria, nº 8, 1906.

NÚLEZ MARQUÉS, Vicente: "Guía de la catedral del Burgo de Osma y breve historia del obispado de Osma", 1948

ALARCÓN, Rafael: "La huella de los templarios", Robinbook, Barcelona, 2004.

VARIOS: "Gran guía de la España templaria". Aguilar,Temple España 2007.

M. MARQUES, Vicente: "Guía de la catedral del Burgo de Osma y breve historia del obispado de Osma". Soria, Gráfical.


 
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