En el centro de este rosetón románico con influencias mozárabes se encuentra una peculiar celosía calada, de tracería musulmana según nos explica Gaya Nuño en su Guía del románico soriano, formada por diez corazones entrelazados que forman una estrella pentalfa. Ángel Almazán nos recuerda que para los sufíes (Ibn-al-Arabí, 1165-1240), el corazón o 'qalb' es el órgano del la intuición y la comprensión de los misterios divinos. La palabra "corazón" proviene de la raíz indoeuropea "krd", con el significado de "centro". René Guénon, en su obra "Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada", analiza el simbolismo tradicional del corazón indicando que representa el centro del ser en su totalidad. El corazón es esencialmente un símbolo del centro, ya se trate del centro de un ser o del centro de un mundo o universo.
Algunos lugares han sido calificados como "Centro del Mundo" por la gran intensidad de las energías telúricas que despliegan y por haber sido espacios de culto ya desde los tiempos más remotos. El rosetón de San Bartolomé nos estaría señalando que el cañón del río Lobos es uno de esos enclaves sagrados, el verdadero Templo del Mundo, donde se rinde culto a la Diosa Madre que todo lo sustenta: la Tierra. Por otro lado, la estrella pentalfa, símbolo de reconocimiento para la comunidad pitagórica, nos remite a una concepción gnóstica del conocimiento bastante alejada de los principios ortodoxos de la iglesia católica.
El pentagrama, según Rudolf Koch en "El Libro de los símbolos" es: "(…) una estrella de 5 puntas dibujada de un solo trazo de pluma: este signo pertenece, al igual que muchos otros representados en este libro, a los más primitivos símbolos de la humanidad, y es ciertamente, mucho más antiguo que los caracteres escritos. Signos de esta especie son de los más antiguos que se poseen. Los pitagóricos lo llamaban Pentalfa, y los sacerdotes celtas "el pie de la bruja". Es también el sello de Salomón, conocido en la edad media como la cruz de los "duendes".
También representa a los cinco sentidos. Los principios masculinos y femeninos también convergen por la disposición de los cinco puntos. Entre los druidas era el signo de la divinidad, y para los judíos representaba los cinco libros mosaicos. A este signo también se le atribuía popularmente una protección contra los demonios y, por analogía, un símbolo de la seguridad. También simbolizaba el emblema de un feliz retorno al hogar, de ahí su empleo como amuleto. En la antigüedad era el embrujo mágico entre el pueblo de Babilonia." Para diversos teólogos medievales el corazón era símbolo del tabernáculo e incluso del Arca de la Alianza.
El pentagrama ha sido un símbolo muy utilizado desde tiempos antiguos, ya lo encontramos en Mesopotamia, alrededor del año 3.500 a.C. En la cultura hebrea representa a la Verdad y a los cinco libros del Pentateuco. Otras veces aparece bajo el nombre de Sello de Salomón. El pentagrama se usó como sello de la Ciudad de Jerusalén. En la imagen se puede ver un sello perteneciente a la cuarta centuria antes de cristo con una impresión del sello de un pentagrama con el YRSLM (Jerusalén) hebreo de cartas. También fue muy venerado por las culturas celtas, y ya los encontramos en algunos de los jarrones del siglo V a.C. como los expuestos en el museo arqueológico de Soria. Los cristianos primitivos atribuyeron al pentagrama a las Cinco Heridas de Cristo. El Emperador Constantino I, después de ganar la ayuda de la iglesia cristiana en el 312, usó el pentagrama, junto con el símbolo de rho de ji, en su sello y amuleto. Antes del tiempo de la Inquisición, aún no había malas asociaciones al pentagrama. Durante la Edad Media, el ‘Nudo Interminable’ fue un símbolo de la Verdad y era una protección contra los demonios. Se usó como un amuleto de protección personal y para proteger ventanas y puertas.
Por otro lado, es un polígono en forma de estrella que se dibuja sencillamente partiendo de un pentágono regular, uniendo cada una de las esquinas de forma alterna. También pueden extenderse los lados del pentágono hasta su intersección, obteniendo un pentagrama más grande. La proporción áurea, φ = (1+√5)/2 = 1.618…, rige los pentágonos y pentagramas regulares. Cada línea está dividida en segmentos más pequeños, y si se divide la longitud del segmento más largo por la del segmento más corto, se obtiene φ. El pentagrama regular tiene como grupo de simetría el grupo diédrico de orden 10 y como grupo geométrico el grupo de orden √5. El número 5 corresponde al pentagrama místico pitagórico, pentalfa, o estrella de cinco puntas obtenida al trazar las diagonales de un pentágono regular o prolongando sus lados. Fue el símbolo de identificación de los miembros de la comunidad pitagórica por sus propiedades geométricas, relacionadas con el número aúreo y la geometría fractal.
Esta figura geométrica pudo estar en la base del más importante hallazgo de los pitagóricos, el descubrimiento de los números irracionales.El número 10, como inicio y fin de un ciclo completo, alfa y omega, es el más sagrado de todos los números. Puesto que los cuatro primeros números contienen el secreto de la escala musical, su suma (1 + 2 + 3 + 4 = 10), el número diez, la década, puede «parecer que abarca», como dice Aristóteles, «la naturaleza toda del número». Los pitagóricos representaban este concepto numérico mediante 10 puntos dispuestos bajo la forma de un triángulo equilátero. La Tetractys tenía para ellos tanta significación esotérica como el pentagrama místico, y su importancia simbólica radica en que por él juraban en sus ceremonias más solemnes y durante el rito iniciático: «¡lo juro por Aquel que ha dado a nuestro alma la Tetractys, fuente y raíz de la Naturaleza eterna!».
