Sabíamos por los trabajos del historiador local Alejandro Aylagas, que la tradición de los pueblos aledaños a San Bartolomé del río Lobos, en la provincia de Soria, se refiere a un particular efecto de luz. Según diversos testimonios, relatados por los más viejos del lugar, en el solsticio de invierno los rayos solares que entran por el rosetón meridional del transepto iluminan una losa colocada en el suelo, frente a la capilla de la Virgen de la Salud, donde se encuentra un bajorrelieve, en forma de cruz patada, al estilo de las losas sepulcrales visigóticas y las estelas discoidales medievales. Las claves astronómicas de la orientación de este templo románico, establecida en función de la posición del Sol en días muy concretos del año, habrían sido preservadas en un enigmático lapidario que se encuentra grabado en una de las saeteras del ábside. El objeto de este artículo no es otro que presentar, a falta de estudios más detallados, un primer análisis de los juegos de luces y sombras que se producen en este enclave soriano.
La nave mayor de la catedral de Mallorca se encuentra orientada unos 120° hacia el Sureste. En sus extremos hay dos grandes rosetones; el que apunta al Este, llamado el gran óculo, con sus más de once metros y medio de diámetro, es uno de los mayores rosetones de Europa. Debido a esta orientación, en el solsticio de invierno, poco después del amanecer, los rayos solares atraviesan la nave mayor y el rosetón situado a poniente, que se ilumina en la penumbra en la que se encuentra sumida la cara oeste de la catedral. En el interior, la luz del Sol naciente, convenientemente filtrada por el rosetón de la Capilla de la Trinidad, se proyecta en los muros de poniente durante unos minutos formando un espectacular caleidoscopio de colores.
En la iglesia del monasterio de San Juan de Ortega, a medio camino entre Santo Domingo de la Calzada y Burgos, hay un capitel que se encuentra en el arco triunfal del ábside del Evangelio. Durante los equinoccios se convierte en el protagonista del lugar porque la luz entrante del Sol poniente lo ilumina, sobre las 5 de la tarde, unos breves instantes. La tradición local se refiere a este efecto como el “Milagro de la Luz Equinoccial”. En el capitel se encuentra representado todo el ciclo de la Natividad: la Anunciación, la Visitación, el sueño de José, el Nacimiento y el anuncio de los pastores. Por su composición y ejecución se trata de una talla única en el románico castellano. La imagen que representa a la Virgen María lleva más de ochocientos años recibiendo gozosa, con las palmas de sus manos extendidas, la luz solar del ocaso cuando se produce el cambio estacional: el auténtico "milagro equinoccial" del secreto de la Anunciación.
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