Si no lo veo no lo creo
El evangelio de San Juan recoge la escena en que Santo Tomás afirma: "si no veo las señales dejadas en sus manos por los clavos y meto mi dedo en ellas; si no meto mi mano en la herida abierta en su costado, no lo creeré", cuando sus compañeros le dicen que han visto a Cristo resucitado.
A los ocho dÃas, estando todos reunidos, se aparece de nuevo Jesús y llama a Tomás y le dice: "Acerca tu dedo y comprueba mis manos; acerca tu mano y métela en mi costado...".